Silenciada

Un día más siendo un objeto explotado que vagabundea por llegar a fin de mes
Viviendo en esa vida que me dijeron que era a la que aspiraba,
que me haría feliz
sin yo realmente saber
que sólo era una pieza de un ajedrez.
Siendo un día más
una mujer
explotada.

Camino a casa (que no hogar) bajándome la falda
que tanto le gusta a mi jefe ver
y que tan buena imagen da según su mujer.
Me siento más incomoda aún cuando tres veinteañeros se acercan, me silban, siendo yo el mismo objeto que para mi jefe quería.
siendo un día más
una mujer
explotada
acosada.-

Por fin llego a casa
me dispongo a hacer esa tan rica cena que tanto merece mi buen marido.
Quien llega exhausto de su agotador trabajo.
Sirvo el plato en la mesa
yo mirando hacia abajo
siendo un día más
una mujer
explotada
acosada
maltratada

Una noche más le digo a mi almohada que no me quiero despertar.
Esa noche noto como una mano agarra mi cuello
suavemente,
y sin yo quererlo
comienza brutalmente.
Así hasta que consigue hacer lo que
cada noche se repite
cada noche con más brutalidad
Y cada noche con más rabia en sus ojos testigos.
siendo un día más
una mujer
explotada
acosada
maltratada
violada
y en un futuro asesinada.
Harta de gritar callada,
esta noche le digo a mi almohada que se acabó.
Se acabó vivir ahogada entre tanta opresión
viendo como el techo de cristal se ríe desde el balcón,
antes de que asesinen mi último yo,
antes de que me dejen sin voz,
me encuentro reflejada en mi compañera.
Quien no es una,
eran cientos,
ahora miles
y pronto millones
de compañeras que luchan por nuestros miedos silenciados.

Harta de ahogarme entre sollozos
por no ver esos derechos igualados,
me prometo una vez abiertos los ojos no volver a cerrarlos,
unirme a mis compañeras
y luchar unidas.
Por mi,
por mi compañera que trabaja desde el amanecer,
hasta el atardecer,
por mi compañera negra venida en patera con un niño por nacer,
por mi compañera viuda que ha viajado horas pensando que un nuevo mundo le queda por ver.
Por tantas como ellas y sus historias silenciadas.
Pero sobre todo,
por mis compañeras que callaron,
porque a nosotras ya no nos callaran.

Ni un día más sin vosotras.
Ni un día menos sin vosotras.

ANGELA DAVIS:
“un feminismo que no contemple la lucha antirracista y de clase es un feminismo que se contradice”
“Desgraciadamente no todos los feminismos mantienen esta idea. Algunos de nosotros asumimos que el feminismo sigue siendo la expresión de un número reducido de mujeres blancas de clase media. La imagen de este feminismo era la de un rostro blanco de clase acomodada, lo que yo llamo un feminismo burgués. Hoy es lo que llamamos el feminismo de El Techo de Cristal. El feminismo que solo se ocupa de un tema: feminismo que da por sentado que solo aquellas mujeres que están arriba en la jerarquía, solo las que tienen que penetrar ese Techo de Cristal son las que importan. ¿pero qué pasa con esas mujeres que están abajo en la jerarquía, preocupadas porque se hunde el suelo a sus pies?”.
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Mi Servilleta de bar

Ando limpiándome el polvo que ha quedado tras mi huida.
Tras mi pérdida.
Veo las gotas de café que le sobró a mi yo de ayer
con miedo de volver a beber.
Con miedo a dormir y nunca descansar más.

Buscándome en cada bar
para nunca más cantarme una nana,
que solo quiero  correr y ver que mañana
todo queda por empezar.

Y poder olvidar todos esos
rezos que hacen que la noche parezca más clara
rezos con los que se me escapa la vida.
 Y llegar a vivir
sin necesidad de respuestas
pero con todas las preguntas hechas.

En el polvo veo el reflejo
de lo que era yo.
De todo lo que soñaba.
De todo lo que creía.
Desde esa libertad inefable
que no era más que un fraude.

Pero ahora,
vuelvo a mi primer café,
a mi primer bar.
Y veo
mi superflua,
mi ya encontrada
servilleta de bar.


Saudade (portugués) – un anhelo melancólico o nostálgico por una persona, lugar o cosa que está lejos, ya sea espacialmente o en el tiempo – una añoranza vaga, ensoñadora por fenómenos que quizás ni siquiera existan.